
Cuando hablo de Pizza Goblin, el último cómic que he dibujado, lo que más le llama la atención a la gente es que es un cómic-juego. Es decir, que no se lee del tirón, sino que dependiendo de tus decisiones vas a ir a una página o a otra.
Hacer un cómic así tiene su miga: evidentemente la parte del guion es complicada y obliga a hacerse un montón de esquemas -eso lo podrá explicar mejor Morán, el guionista- pero una vez que el guion está claro hay que testear el cómic. Como dibujante, tengo que comprobar que lo que el guionista ha planteado es dibujable …y jugable.
Primer paso: la ‘beta’ del cómic

Todas las páginas en el cómic final tienen un número que las identifica y las opciones de a qué página ir luego (que puede ser una opción, dos, fin del juego…). Es decir, que antes de dibujar nada tuve que pensar cómo integrar esa numeración/navegación con las páginas.










