La mayor parte de mi experiencia comiquera es en blanco y negro: había hecho obras en bitono (como Curso de Cocina para Exdioses, o el Diccionario de Fantasía) y para de contar…

…hasta que llegó Pizza Goblin. Grafito editorial tenía claro que lo quería a todo color y yo tenía claro que mi coloreado habitual no iba a valer. ¿Por qué, os preguntaréis? Pues porque mi forma de dar color hasta ese momento era ‘tú ve haciendo, confía’. Y eso para una ilustración pues vale, pero para más de cien páginas de cómic pues no me habría cabido en una humilde vida humana.

De hecho, hice una prueba coloreando una página de Asalto al Castillo para calcular tiempos-me pareció apropiado porque también sale una goblin- y el tiempo salió: demasiado. Había que encontrar una solución.
Continuar leyendo «Organizando colores, capas y capas por colores (parte I)»


