
No sé si recordáis que hace unos años hice una ilustración a golpe de encuestas que acabó convertida en un dibujo enorme. La llamé Asalto al Castillo y como me pareció que daba juego, la convertí en un cómic.
Pues bien, ¡ahora es también un juego de mesa! Inspirado en la historia del cómic de Asalto al Castillo y con diseño de Javier Martínez, es un juego de buscar objetos de forma competitiva. Cada jugador tiene su tablero, se levanta una carta con el objeto que hay que buscar y el primero que lo encuentre, gana.
Para que fuera divertido necesitábamos que el juego tuviera unas ilustraciones muy complejas, de las que cuanto más las miras más cosas ves. Algo tipo esto:

Pero al mismo tiempo el diseño pedía que todos los objetos estuvieran representados, de distinta forma y en distintos sitios, o sea que no valía con ir fluyendo, había que planificar todo mucho.
¡Venga, que os cuento cómo fue ilustrar un tablero del juego!

Para empezar, tuve que hacerme un esquema previo al boceto, colocando todos los elementos que tenían que estar sí o sí y encajando las cosas más importantes (habitaciones, o en este caso, barcos) con la perspectiva isométrica. Usé distintos colores para marcar cada elemento y que me fuera fácil ver qué había y qué faltaba.
Alrededor de eso planteé el dibujo, manteniendo los colores para identificar fácilmente los elementos a buscar y rellenando con otras ochentamil cosas que quizá haya que buscar también, quizá no, quién sabe (realmente hay que buscarlas también, aquí no se tira nada).

Cuando ya estaba todo colocado y decidido hice el dibujo, que fue un proceso casi zen. Luego vino el color básico, empezando por los elementos clave, que van en su propia capa. Así puedo luego hacer ajustes a los elementos menos importantes, como el fondo, si afectar a la jugabilidad.
De paso aproveché para revisar que todo se viera bien -tuve la ayuda de Ludia Asesores, que hicieron pruebas de impresión para asegurarse de que todo quedaba pequeñito pero visible- y que no faltara nada.

Luego di el resto de colores y afiné los detalles. Fue un proceso delicado porque lo que interesa es que los objetos sean reconocibles: no están en la misma postura que las cartas, así que si les hubiera puesto sombras o degradados podría haber sido difícil identificarlos. Así que prioricé que si un personaje es de un color en su carta sea de ese color en el tablero y puse muy poquitos degradados, casi todos en los fondos o sitios donde no perjudicaba la legibilidad.
…y para que no fuera demasiado fácil usé siempre una paleta limitada, con lo que ningún personaje tiene colores únicos. El rojo de la falda de Princesa es el mismo que la capa del capitán, o que el pelo de la hechicera. Y siempre que aparecen lo hacen con una pose distinta:

¿Y ya está? Pues… sólo al 25%, porque el juego tiene 4 tableros y en todos salen los personajes del cómic de Asalto al Castillo más un montón creados sólo para el juego, con sus propias desventuras. Polejemplo, el bardo pajarraco:

Si os interesa, podéis ver en qué puntos de venta está disponible a través de la web de la editorial, o incluso pedirles las instrucciones para saber más de las mecánicas antes de decidiros.

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